1.ago.2017 / 10:38 am / Haga un comentario

arias-cardenas11

 

El pueblo venezolano cantó claro y fuerte sus versos de amor por la paz, por su patria, por la convivencia sana; mostró su acompañamiento al dolor de los que han sufrido pérdidas de seres queridos como consecuencia de la violencia desatada por la oposición extremista. Su estoicismo, su contención de sentimientos y dolores, encontró en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente un cauce cívico, legítimo y pacífico para desahogarse, y decirle nítidamente a quienes aspiran a retomar el poder, que la vida es sagrada, que todos tenemos derechos; que los venezolanos somos gente de trabajo, de solidaridad, de construcción e ingenio para avanzar, generosos con el propio y con el extraño, que honramos la justicia, y merecemos respeto a la autodeterminación. Esa es nuestra verdadera esencia, y no la que un sector ha pretendido imponer durante más de cien días: destrucción, crueldad, muerte, coerción.

Luego de más de dos años de guerra económica, y de la arremetida terrorista, la gente salió con cautela y valentía a votar por la opción del diálogo, de la lucidez y de la legalidad para dirimir los conflictos políticos y, fundamentalmente, para encontrar soluciones a los problemas que nos afectan a todos.

Como explica el milenario Libro de las Mutaciones, el agua discurre y cambia de forma, pero sin perder su esencia. Así como el agua, más allá de las formas externas –el discurso, los símbolos, la organización política– hay una esencia que la inmensa mayoría de los venezolanos ha conservado en estos años difíciles, y que es heredada de nuestros libertadores, de los hombres y mujeres que durante siglos han luchado por una sociedad mejor.

Ahora nos corresponde a gobernantes y a la ANC, a los líderes –independientemente de la ideología– estar a la altura del pueblo. Reconstruir, crear, proponer y concretar mecanismos y estructuras para que la justicia reine, la economía sane; que el poder y la ciencia estén al servicio de los más altos propósitos, y Venezuela resurja de la crisis fortalecida, próspera y en paz.

fariascardenas@gmail.com 

 

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